Contado con liqui: ¿con las horas contadas?

Por: Hernán Torre

La Comisión Nacional de Valores (CNV) es el ente autárquico (pero bajo la órbita del Ministerio de Economía) a través del cual el gobierno intenta regular el mercado de capitales argentino. Es claro que debe haber una reformulación del mismo, para poder fomentar su desarrollo, a fin de que éste pueda expandirse y convertirsee en una herramienta de inversión para la totalidad de los agentes económicos en el territorio argentino.

En tiempos de cepo cambiario, no son pocos los que han empezado a mirar con buenos ojos al mercado de capitales, por lo que ha ido ganando mayor relevancia (en especial la Bolsa de Comercio de Buenos Aires) debido a la continua búsqueda de los inversores por ganarle a la inflación. Otro objetivo altamente deseado ha sido el de dolarizar portafolios de inversión, realizado a través de operaciones de compra y venta de activos financieros nacionales.

alejandro-vanoli

Este mecanismo, que permite a los inversores hacerse de dólares vía transacciones bursátiles, ha sido explicado hace algunos meses en el blog por Federico Fernández. A pesar de que es muy conocido este mecanismo, cobró mayor notoriedad en los medios durante la semana pasada, a raíz de una nota publicada por Julián Guarino en el diario El Cronista. En ella, se comentaba que, debido a la problmática de escasez de dólares que enfrenta la estructura productiva nacional, la totalidad de las importaciones – de ahora en adelante – se financiarían vía contado con liqui. Es decir, el BCRA dejaría de intervenir en el Mercado Unico y Libre de Cambios (MULC), para proteger los U$S 28 mM de reservas internacionales.

Si bien luego esta información fue desmentida tajantemente por el BCRA a través de un comunicado, dese el gobierno siempre se ha mirado con particular atención esta transacción legal mediante la cual los agentes pueden hacerse con dólares, a tal punto que Guillermo Moreno la había “desincentivado/prohibido” en la plaza local. En este caso, el diario Infobae publicó las declaraciones que el titular del CNV (Alejandro Vanoli) realizó durante los últimos días, nuevamente poniendo el ojo sobre estas transacciones. Si bien señala varias veces durante el transcurso de la nota que estas transacciones son legales (amparado en un fallo de la Justicia local), Vanoli acusa a cierta parte de los inversores de especular e intentar violar el régimen penal cambiario de nuestro país. Desde su óptica, se intenta usar el “contado con liqui” como una manera para obtener dólares, y no como una inversión.

A esta altura, entramos en la discusión de cómo se debería hacer para distinguir entre la especulación y la inversión: ¿puede ponerse un tope a estas operaciones llevadas a cabo por agentes privados? ¿cuál es el plazo a partir del cual una transacción es considerada una inversión, y no especulación? ¿quién lo define? ¿existiría liquidez en el mercado de capitales sin la especulación?

El interés por regular esta operatoria está en que al mantener el dólar oficial cerca del nivel de $8.40 luego de la devaluación a fines de Enero, la percepción de los agentes ha sido que el dólar está “barato” en términos relativos respecto del peso. Mientras la inflación sigue carcomiendo mensualmente la transitoria recuperación del tipo de cambio real, las expectativas devaluatorias han crecido durante las últimas semanas, lo cual se ha expresado en la suba del dólar en el mercado paralelo, el mayor volúmen operado en  el mercado de futuros y la mayor cantidad de “dolar ahorro” vendido a través de la AFIP. Parte de este comportamiento se explica por las bajas tasas de interés que reciben los plazos fijos, la escasez de métodos alternativos de inversión (más allá de los vulgarmente conocidos por la mayoría de la gente) y la falta de desarrollo del mercado de capitales, que a pesar de ser altamente rentable, no logra captar la atención de pequeños ahorristas.

La principal tésis de los funcionarios (Capitanich, Kicillof, Alvarez Agis, Vanoli) para explicar las tensiones cambiarias del momento son consistentes y apuntan a atribuir culpas al comportamiento de los buitres, tanto internos como externos. Habría que entender que se trata, ni más ni menos, que de una corrida cambiaria, la cual no se puede llevar a cabo debido a las restricciones que existen para dolarizar carteras de inversión. Si uno le pregunta a cualquier ahorristas en qué moneda quisiera tener su capital, creo que el 99% le diría que en dólares; ahora bien, ¿por qué no lo hace? Por el cepo.

Frente a este panorama, se lee todo el tiempo en los diarios declaraciones de funcionarios acusando a la gente que pretende cubrirse de una eventual devaluación (la cual se considera cada vez más factible) de golpista y desestabilizadora, capaz de generar tensiones con el mero objetivo de lograr una devaluación. Si nos remontamos a principios de este año, se verán muchas similitudes en cómo se ha desarrollado el período de tensión cambiaria. En Enero, eran Aranguren y Shell los culpables de la devaluación, mañana no se sabe. Las opiniones de los especialistas convergen en el mismo sentido: la presión cambiaria, producto del combo del congelamiento del dólar oficial, las bajas tasas de interés y el aumento del circulante, llevarán a una nueva devaluación de no mediar un brusco cambio de política económica. El tema de discusión no será si “devaluar o no devaluar”, sino cuánto y cuándo.

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