Un giorno tristisimo

Resulta imposible aislarse del clima mundialista que ronda por las calles. Siendo las 9 y algo de la noche, y luego de la derrota de nuestro seleccionado a manos de Alemania en la Final de la Copa del Mundo, todavía se escuchan sirenas, gritos y bocinas desde una avenida del conurbano bonaerense. Sin embargo, una vez finalizado el partido, y siendo realmente meritorio el papel que desempeñaron los 23 soldados de Sabella, empieza ese deporte que tanto parece gustarnos a los argentinos: despotricar entre nosotros, buscar culpables y menospreciar nuestros recursos. Esos mismos recursos que nos llevaron hasta una final del mundo, a la cual no llegábamos hace 24 años.

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Es así como se puede leer en Twitter, Facebook, la televisión y cuanto medio de comunicación existe, críticas hacia algunos jugadores (en particular Aguero, Palacio, Higuain) y, creanlo o no, a Messi. Y en esta ocasión voy a poner énfasis en este último sujeto: ese capaz de desafiar a los propios diccionarios en busca de términos que describan sus actuaciones, ya sea en Barcelona o en la Selección. No obstante, pareciera que tenemos una no tan sana costumbre de, en eventos de magnitud como puede haber sido el Mundial de Sudáfrica o el que acaba de concluir hoy, atribuirle todas las culpas a él. “No corriste”, “Caminaste los 120 minutos del partido”, “No lloraste”, “Increible que lo comparen con Maradona a este muerto” y demás atrocidades son lanzadas sobre este pobre pibe cuyo único error pareciera ser el de ser el mejor de su equipo.

Es indudable que a Messi se le exija más que al resto de los jugadores: sobradas muestras ha dado de que es un extraterrestre, un fuera de serie, un superdotado. Sin embargo, adjudicarle total responsabilidad por un partido que se pierde en el minuto 112 del suplementario, tras haber contado con 2-3 situaciones clarísimas de gol es, cuanto menos, un acto en el cual deberíamos evaluar el contexto de su actuación. ¿Cómo jugó? ¿Qué le pedía el técnico? ¿Podría haber jugado mejor de lo que lo hizo?

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Bielsa, hace poco, dijo lo siguiente sobre él: “Messi es un jugador superior, distinto, absolutamente verificado. Y ustedes saben qué hacemos los argentinos con las personas que admiramos. Las sometemos a una cantidad de pruebas que nadie termina por pasarlas, a no ser que seas campeón del mundo, como Maradona, y que ese campeonato se obtenga en base a su genialidad”.

Particularmente, en términos futbolísticos me considero bielsista. Esa fue una selección que me llenó de orgullo ver, pese a mi corta edad. Esta manera de jugar pregonada por Bielsa ha sido bastardeada por mucha gente a partir del fracaso del 2002. Porque, obviamente, no se puede esquivar el hecho de que el Mundial de Corea-Japón fue un fracaso para el fútbol argentino. Fracaso en el sentido de que llegábamos a la cita máxima con el ánimo por las nubes, habiendo clasificado con muchísima holgura, buen juego y mucho poder ofensivo. Fracaso porque no se pudo plasmar en el campo de juego esa idea de que nos podíamos llevar por delante a cualquiera con una estrategia que durante 4 años había dado buenos resultados.

Algunas de las apreciaciones en las que mayor provecho le encuentro a Bielsa surgen a partir de esta derrota: la hipocresía y la falsedad que esconden muchas opiniones, capaz de cambiar radicalmente a partir de un resultado. Y esto es lo primero que pensé apenas leía estas críticas a los muchachos de Sabella. Yo, pese a no coincidir con algunas disposiciones tácticas o la manera de jugar que tiene el ex entrenador de Estudiantes, siento la necesidad de defender todo lo que hizo en este torneo. Pese a la sobreestimación que hacemos de nuestros recursos futbolísticos, hace 24 años que no llegábamos a una final. Y esto es algo que, entre tanto dolor y tristeza, debe reconocérsele a Pachorra.

A continuación dejo un video y una serie de frases que Marcelo Bielsa dio a lo largo de los años, describiendo el fracaso 2002 y las reacciones que despertaron en él:

“Denle ese mensaje a la gente, a los ignorantes díganle: el que pierde es un inútil, porque así está planteado”

“Nosotros deberíamos aclararle a la mayoría que el éxito es una excepción. Los seres humanos de vez en cuando triunfan. Pero habitualmente desarrollan, combaten, se esfuerzan, y ganan de vez en cuando. Muy de vez en cuando”

“Nunca me dejé tentar por los elogios. Los elogios en el fútbol son de una hipocresía absoluta. El fútbol está concebido así, tiene que haber o una gran alegría o una gran tristeza. Derrota o victoria, sangre o aplauso son valores muy caros al ser humano. Entonces, en el fracaso sufro mucho la injusticia del trato, no logré nunca dominar eso. Siempre sufro mucho cuando perdemos y cuando soy maltratado, pero sí logré no creerme la duración del éxito. Como no se revisa por qué ganaste, da lo mismo, te adulan por haber ganado no porque mereciste ganar, por el recurso por el que ganaste, entonces tuve claro siempre que esa franela, porque ése es el término, es impostora”

“No permitan que el fracaso les deteriore la autoestima. Cuando ganás, el mensaje de admiración es tan confuso, te estimula tanto el amor hacia uno mismo y eso deforma tanto. Y cuando perdés sucede todo lo contrario, hay una tendencia morbosa a desprestigiarte, a ofenderte, sólo porque perdiste. En cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados, eso sí es lo importante; lo importante es el tránsito, la dignidad con que recorrí el camino en la búsqueda del objetivo. Lo otro es cuento para vendernos una realidad que no es tal”

“Mi carrera ya está construida, para bien y para mal. Yo he tenido muchos más fracasos que éxitos, y los fracasos me han marcado mucho más que lo que me han distinguido los éxitos, los pocos que obtuve. Nadie se acuerda, sobre mí, algo más vinculado a Japón-Korea, que fue un fracaso deportivo grandísimo. Ya por lo peor he pasado. También sé que, en esto, protegerse no ayuda: todos finalmente perdemos, hoy, dentro de un año, ayer”

Y para finalizar, a riesgo de aburrir a algunos que no se hallen interesados, dejo el audio de la conversación que salió a la luz luego de las dos finales que perdió el Athletic de Bilbao frente al Atlético de Madrid y el Barcelona, en 2012.

Festejemos, celebremos

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3 comentarios en “Un giorno tristisimo

  1. Pingback: Un giorno tristisimo | Noticias de mi Tierra

  2. que lastima no poder decir lo mismo de un presidente o un ministro o cualquier dirigente politico… el futbol sigue siendo mas importante que el destino del pais.

  3. Yayo, antes que nada muchas gracias por tu comentario. Y te voy a pedir que me permitas estar en desacuerdo con lo último que decis.
    El destino del país sigue siendo una cuestión de importancia absoluta: cuanta más gente se interese en estos temas, mejor nos irá. Sin embargo, en esta oportunidad, y considerándome un enfermo del fútbol, me tomé esta pequeña licencia para volcar los sentimientos de bronca, tristeza e injusticia al leer las críticas al mejor jugador del mundo.

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