Haz lo que digo, pero no lo que hago

Por: Hernán Torre

En el Diario La Nación del día de ayer se puede leer una nota de opinión escrita por Alberto Fernández, ex Jefe de Gabinete durante el mandato de Néstor Kirchner, entre 2003 y 2008. La discusión gira en torno a la decisión que tomó el INDEC de discontinuar las mediciones de pobreza e indigencia, debido a “problemas de empalme” causados por inconvenientes metodológicos que acontecieron luego del cambio de índice de precios (IPC-Nu en lugar del IPC-GBA).

En primer lugar, y antes de pasar a analizar el mensaje del hermano de Anibal Fernández, desde el blog condenamos esta decisión polémica tomada por el instituto estadístico nacional, ya que tiende a acrecentar aún más la desconfianza respecto de las cifras que proporciona. No sólo mentía descaradamente con las cifras de inflación, sino que continúa inhabilitando el estudio y la investigación de soluciones para terminar con la pobreza que azota a nuestra población. Al márgen de que esta información permitiría politizar la cuestión de la desigualdad y la pobreza (y está perfecto que así sea) convirtiéndola en un tema primordial de la agenda política, también le sería de gran utilidad al gobierno para coordinar sus políticas inclusivas.

albertoferna

 

Mencionado esto, resumiré brevemente que lo que indigna a Alberto Fernández – y a cualquier persona sensata – es el hecho de que se escondan nuevamente cifras públicas estratégicas que permitirían eficientizar la gestión estatal, derivando recursos a quienes más lo necesitan. Sin un panorama claro acerca de cuáles son los lugares donde es necesario atacar con mayor énfasis a la pobreza, es muy difícil avocar la presencia del Estado para mejorar el bienestar social. Por eso, concuerdo en este punto con el ex Jefe de Gabinete al pedir que se dé paso atrás con el verso del empalme y se muestre la verdad. Frente a la incertidumbre, afloran las mediciones alternativas (que conocimos con los diferentes IPCs creados) situando a la pobreza en el 27% o 37%, dependiendo de la institución que la mide.

Luego, Alberto Fernandez sostiene que es inmoral e indecente ocultar pobres – con lo cual también concuerdo -; sin embargo, si miramos un poco el archivo, encontraremos un doble estándar en este personaje. Por un lado, Fernandez nos demuestra el mal que el falseamiento de las estadísticas públicas genera sobre la población y las políticas públicas; sin embargo, si nos remontamos a 2007, encontraremos a este nefasto político defendiendo el comienzo de la intervención del INDEC. Es cierto que esta condición de decir y desdecir es propia de los políticos, sin embargo no debe ser tomado como una actitud más; es necesario remarcarlas y hacer que la gente conozca quienes son los que manejan (o quieren manejar) los destinos de esta nación.

Lo que indigna es que políticos que hace 6 años defendían e ironizaban acerca de las denuncias que pesaban sobre el INDEC, ahora se explayen largo y tendido en los principales diarios del país denunciando todo aquello que, mientras eran miembros del gobierno nacional, callaban y desestimaban. De ahí viene el título: “Haz lo que digo, pero no lo que hago”.

 

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