Desafios que enfrenta la economía nacional

Por: Hernán Torre

El siguiente post nace como una respuesta a un debate iniciado en el Suplemento Cash (altamente recomendable para la lectura de cualquier economista) de Página 12 por Agustín D’Attellis y Diego Coatz. El objetivo de la discusión fue analizar la actualidad de la economía de nuestro país y detallar cuáles son los desafíos que se plantean a futuro para lograr que la senda de crecimiento no se vea obstaculizada, en pos de alcanzar el desarrollo nacional.

En primer lugar, el artículo escrito por el economista de La Gran Makro (LGM) postula la comparación que mejor le sienta a los oficialistas con respecto a la performance del modelo económico: 2003 con respecto a 2008. Alineado con el discurso kirchnerista, Agustín nos comenta que es posible advertir un incremento importantísimo en el nivel de actividad económica del país, con un ritmo de expansión incluso superior para el sector industrial (8.5% versus 9.4% para ambas variables durante estos años). Al mirar los cifras claramente se puede percibir el gran comienzo de gobierno de Néstor Kirchner, durante el cual el país contaba con capacidad ociosa (tanto de capital como de mano de obra) y la industrialización era posible a través del financiamiento provisto por las exportaciones agrícolas. El empleo se expandía, por lo que se daba un empuje al consumo y a las inversiones, traccionando un círculo virtuoso que ha sido destacado en varias oportunidades en el blog.

El período 2003-2008 podría establecerse como la etapa temprana de la industrialización por sustitución de importaciones (ISI), caracterizada por un tipo de cambio real alto que actuaba como barrera frente a la entrada de bienes de consumo finales producidos en el exterior, lo cual fomentaba la industria nacional. Una vez sustituidas estas industrias, el desarrollo industrial se torna más complicado: no basta con tener un tipo de cambio real alto, sino que hace falta diseñar una política industrial seria, cuyo objetivo sea incentivar la aplicación de tecnología para ganar competitividad a nivel mundial.

Esto puede evidenciarse en el siguiente gráfico, que muestra la evolución del Estimador Mensual de la Industria (EMI) y el Indice de Producción Industrial (IPI-OJF) utilizando la comparación 2002-2013 y, luego, 2008-2013. Este último gráfico intenta demostrar la tésis de que la segunda fase de la industrialización supone mayores obstáculos que la primera, dado que en esta última la capacidad ociosa de los recursos productivos y la existencia de gran cantidad de divisas en el sistema financiero permiten un mayor dinamismo industrial.

Gráfico I: Estimador Mensual de la Industria (2002-2013) vs (2008-2013)

Base 2002-01 : 100

dat2

Base 2008-01 : 100

dat1

La decisión de incluir ambos gráficos es para demostrar la existencia de dos fases claramente distinguibles en el desarrollo industrial de nuestro país. La fase 2003-2008 representa la mejor época del kirchnerismo, caracterizada por un tipo de cambio real alto, inflación controlada dentro de cierto márgen (elevándose al final de este período), rápida absorción de mano de obra y demanda agregada en constante aumento. El período 2009-actualidad está marcado por una desaceleración en el crecimiento de la actividad industrial debido a los cuellos de botella que enfrenta la industria (energía, insumos), la restricción externa y la aceleración de la inflación.

Ahora bien: D’Attellis sostiene que para prolongar y revigorizar el crecimiento industial (el cual, de acuerdo a los gráficos, se encuentra estancado), es necesario poner énfasis en el financiamiento a las empresas y en la creación de una estrategia nacional respecto de la promoción industrial. A favor de Agustín, el financiamiento a la industria ha crecido durante la última década, tal como lo muestra el siguiente gráfico. El índice es calculado en base al financiamiento reportado por el Ministerio de Industria ajustado por el IPC San Luis (de más está decir que en cantidades nominales, el financiamiento crece exponencialmente).

Gráfico II: Financiamiento bancario a los sectores productivos – Base 2003 = 100

finan

Al márgen del financiamiento, ¿existió realmente una estrategia de desarrollo industrial planificada? ¿Qué hizo el Estado para fomentar la actividad industrial con valor agregado? Un claro caso de falta de política de desarrollo es el modelo ensamblador de Tierra del Fuego, área paradigmática que había sido puesta como el ejemplo de la industria “made in Argentina”. Basta hacer un análisis de la performance de esta industria para darse cuenta de que, en términos de balanza comercial, ésta es altamente deficitaria: importa gran cantidad de insumos y bienes de capital, pero ese empuje no se traduce en exportaciones. A su vez, hasta el momento no existía ningún plan que permita mejorar la composición de los insumos en detrimento de los fabricantes extranjeros, lo cual permitiría la apropiación de externalidades positivas por el empresariado local, a través de la creación de proveedores  locales. Recién el pasado año, el Secretario de Comercio Augusto Costa estableció que las diferentes industrias debían reducir en un 20% sus importaciones.

Gráfico III: Evolución del saldo comercial de electrónica de consumo (Fuente: Cronista)

tdf

A modo de conclusión, y para no extenderme tanto, creo conveniente señalar que el kirchnerismo inició el proceso de ISI en 2003, dando comienzo a un período de crecimiento a tasas chinas, explotando la conjunción de elementos ya enunciados. Una vez agotados los frutos de este modelo, la situación se complejizó debido a la restricción externa y su efecto en la financiación del proceso industrializador. La dependencia ya no consiste en la necesidad de importar bienes finales, sino en el requerimiento de inversiones, bienes de capital o insumos indispensables para la pujante industria nacional.

Sin embargo, ¿cómo hizo Argentina para mantener el proceso industrializador a pesar de todos estos inconvenientes? Este último gráfico puede darnos una idea:

Gráfico IV: Evolución conjunta del EMI y los Términos de Intercambio

tdiemi

Para que no se malinterprete el gráfico, no se está diciendo que todo el período debe su éxito a la evolución de los términos de intercambio vigentes en el mercado. Sin embargo, la longitud del ciclo ascendente es claramente superior al resto de los ciclos de stop and go que se sucedieron a lo largo de la historia de nuestro país. En parte, esta mayor vigencia de la expansión de la actividad económica se debe a la evolución de los precios de exportación de los productos nacionales con respecto a los de importación.

¿Cuál es la opinión final? Argentina debe realizar un estudio pormenorizado de qué industrias quiere fomentar, así como también cómo financiará la innovación y la implementación de tecnología de punta en estos sectores. El campo ya se sabe que es un sector que la matriz productiva necesita sí o sí, debido a que provee las divisas para el resto de los agentes económicos. Sin embargo, no da abasto para iniciar la modernización del complejo industrial del país: para ésto, también es necesario orientar la industria hacia la exportación. De más está decir que con una tasa de inflación cercana al 25-30%, el objetivo exportador es una utopía. Hay que hacer mejor las cosas puertas adentro, para luego poder aspirar a vender mejores productos industriales puertas afuera. En la innovación y la inversión está la clave. Muy difícil cuando cualquier inversión compite con tasas de retorno del 2% en cualquier banco a través de un plazo fijo.

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