¿Vuelve la Guerra Fría?

Por: Hernán Torre

En esta ocasión vamos a dejar de lado los temas de política y economía nacional para centrarnos en un conflicto que lleva ya varios meses de escalada en cuanto a las amenazas y ultimátums por parte de los dirigentes de Ucrania y aliados versus Rusia. Ahora bien, ¿cuáles son las razones y los incentivos que tienen cada uno de los actores involucrados?

Antes de analizar los motivos del conflicto, vale la pena hacer un breve resumen acerca de los acontecimientos políticos que se sucedieron en Kiev. En Marzo de 2012, la Unión Europea (UE) y Ucrania habían pactado un acuerdo de asociación, el cual debía ser ratificado por el Parlamento Nacional antes de que tuviera validez alguna. Al momento de tratarlo (20 de noviembre de 2013), el Presidente Yanukovych decretó que no se firmaría por el momento, dada la complicada situación económica del país. Frente a esta decisión, comenzaron a manifestarse estudiantes y activistas pro-Europa, los cuales fueron incrementado su poder de convocatoria y el grado de violencia frente a los intentos de desalojo de la Plaza Independencia por parte de la Policía antidisturbios.

Sumado al problema de índole política, Ucrania se encuentra en una grave situación financiera, casi al punto de entrar en default por el pago de los bonos soberanos. Para solucionarlo Yanukovych había pactado en Diciembre 2013 un paquete de ayuda financiera rusa, que se materializaría mediante la compra de títulos públicos y un descuento sobre el precio del gas exportado, lo cual permitiría el pago de las obligaciones por parte del Estado ucraniano. No obstante, luego de la dudosa destitución del Presidente a través de un (breve) juicio político – en el cual hubo irregularidades legales – cuando Yanukovych se encontraba en un Congreso de Gobernadores, Putin decidió cancelar el envío de dicha ayuda. Para agregar más leña al fuego, el reemplazante del Presidente, quien ocupará el cargo interinamente hasta la realización de nuevas elecciones en Mayo 2014, es Oleksander Turchinov, un reconocido “europeísta”. De acuerdo con las leyes ucranianas, y tal como Putin sostiene, el Presidente legal sigue siendo Yanukovych, ya que no se realizó una invertigación formal que indique cuáles son las causas y los argumentos que permitieron llevar adelante la destitución del Presidente. De esta manera, las maniobras llevadas adelante por el Parlamento ucraniano podrían ser tildadas como un golpe de estado institucional.

A la vez, debe resaltarse el hecho de que no toda la población ucraniana quiere unirse a la UE, ya que existe una gran cantidad de descendientes de rusos que viven en este país (sobre todo, al Este y en la Península de Crimea). En definitiva, la disputa de fondo remite a viejas cuestiones acerca de la “zona de influencia” ruso o europea sobre los países que se encuentran entre ambos bandos. Dado que Ucrania está intentando acercarse a la UE, Rusia intentará contrarrestar estas decisiones haciendo uso de varias herramientas que tiene a mano.

En primer lugar, la amenaza bélica está latente, luego de que Putin y el Kremlin autorizaran el movimiento de tropas de elite hacia la zona fronteriza para asegurar los intereses y derechos de los habitantes rusos en Crimea. El poderío bélico con que cuenta Rusia no debe menospreciarse; tal como muestra un informe de la BBC, Rusia supera ampliamente a Ucrania en cantidad de soldados, tanques, aviones y flota. En segundo lugar, la economía ucraniana (al igual que la UE) depende de manera vital de la provisión de gas por parte de Rusia a través de Gazprom, lo cual lo convierte en una herramienta poderosa en manos de los rusos. Vale destacar que esta forma de negociación ya fue utilizada por Putin en 2006 y 2009 para lograr concesiones por parte de los europeos. Sin embargo, debe manejar con inteligencia este recurso ya que una suspensión de las exportaciones le puede jugar en contra, dado que las finanzas públicas rusas se abastecen casi en un 50% a través de la venta de este recurso estratégico.

Gráfico I: Importancia del gas ruso para la Unión Europea

gasoductos2

Con la entrada de Estados Unidos (¿cuándo no?) en la disputa entre UE y Ucrania versus Rusia, el riesgo de llegar a un enfrentamiento bélico disminuyó, aunque nada garantiza que las disputas cesen en el corto plazo. John Kerry, Secretario de Estado de EEUU sostuvo que “Rusia está trabajando duro para crear una excusa que le permita seguir invadiendo”. Habría que hacerle recordar a Kerry que éste ha sido el principal argumento esgrimido por su país a la hora de fomentar intervenciones militares en Afganistán e Iraq, por sólo nombrar los últimos casos más resonantes.

En conclusión, no se está haciendo una defensa acérrima de la actuación rusa en el conflicto (la cual está lejos de ser la correcta; es totalmente repudiable). Sin embargo, la posición adoptada por los rusos de querer intervenir en defensa de los ciudadanos nos debería hacer acordar al accionar que muchas veces han llevado adelante los diferentes gobiernos estadounidenses quienes, para disfrazar sus verdaderos intereses, recurrían a la necesidad de defender la democracia y la libertad en tierras ajenas. Por otro lado, y este es un fenómeno que está sucediendo también en Venezuela, se está presionando a diversos gobiernos elegidos por vía del voto universal a través de protestas que intentan socavar sus fuentes de legitimación. ¿Cómo hacer para saber si de verdad el pueblo está en contra de sus gobernantes o si estas protestas están siendo fogoneadas por sectores dominantes que intentan interponer sus intereses como los del pueblo?

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