(¿)Propuestas(?) de Sergio Massa

Por: Hernán Torre

Creo este post cortito y al pie mientras veo las propagandas de Fútbol Para Todos repetir una y mil veces los supuestos beneficios de cuidar (con deficiencias) los precios de (algunos) productos que conforman la canasta básica de los argentinos. Voy a intentar no discutir acerca del alcance que el congelamiento trimestral de estos productos tiene sobre el salario básico, sino que – intentando dejar de lado la postura fácil de pegarle a al oficialismo – tomo unas declaraciones del día de hoy de Sergio Massa para entender qué opina la oposición sobre la inflación.

Quien haga una rápida lectura del artículo publicado en El Cronista, no se verá maravillado con nada más que tibios comentarios que se asemejan más a la lectura que puede hacer cualquier persona común y corriente, y no a uno de los políticos que diferentes medios hegemónicos intentan posicionar como la cara del futuro. “Los controles de precios no funcionan”, “Quienes más están sufriendo son los jubilados, los trabajadores (…)” forman parte de meras descripciones obvias en medio de un contexto devaluatorio y de alta inflación.

Ahora bien, ¿Esto sólo puede ofrecernos Massa? Sus habituales declaraciones parecen ser sigilosamente diagramadas en base a un análisis de costo-beneficio. “Es político, tiene que medir el costo de sus intervenciones”, podrán decir algunos de sus defensores; y lo acepto. Sin embargo, sorprenden (para mal) que sus apariciones sean sólo para describirnos hechos por los que todos pasamos en la vida cotidiana. ¿No se le cae una idea para aportar? Por eso decidí echar un vistazo a su página web, en búsqueda de algo que me hiciera recapacitar: sólo encontré esta declaración con más de lo mismo, mero análisis descriptivo. Pide que escuchen sus propuestas, pero no aparece ninguna.

Sigo buscando, entiendo que debe haber algún pronunciamiento. Hasta que llegó, ahí está: Propuestas para bajar la inflación en Argentina. Empiezo a analizar las medidas propuestas:

  1. Crear una organización con independencia funcional y autarquía financiera. Es decir, crear un nuevo INDEC. El instituto estadístico funcionaba bien hasta 2007, por lo tanto, no debe añadirse más burocracia. Sólo debe lograrse la reincorporación del plantel idóneo para realizar las tareas requeridas
  2. Creación del “Area de reducción de la inflación en el ámbito de la Defensoría del Pueblo de la Nación”. Más burocracia, con un nombre que pareciera haber sugerido el Presidente de Venezuela. La labor de esta agencia sería proponer medidas y políticas públicas que ayudaran a bajar la inflación en nuestro país. ¿Les suena la frase peronista de “Cuando quieres que algo no se haga, forma una comisión”?
  3. Creación del “Consejo de Inversión y Desarrollo Nacional”, constituido por diversos Ministros y el Jefe de Gabinete de la Nación, quienes deberían reunirse al menos trimestralmente en pos de decidir acerca del rumbo económico del país.

Eso es todo. Hasta aquí llegó la inventiva y las brillantes ideas del equipo económico de Massa. Parece chistoso, pero es para llorar. Nos quejamos del oficialismo y su falta de reacción frente a la coyuntura. Pero a la oposición no se le cae una idea. Seguramente ellos tengan una cuota de culpa por haber permitido, por omisión e ineptitud, que el gobierno hiciera lo que quisiera en la cuestión económica, expandiendo el gasto a un ritmo por encima de lo que permite la capacidad de repago de las finanzas públicas.

Y así me marcho – decepcionado – al darme cuenta que, despúes de haber explorado todas las propuestas del equipo económico de Massa contra la inflación, sólo encuentro pedidos para seguir sumando más burocracia y mayor gasto público, pero ninguna idea concreta. Habrá que seguir buscando, o esperar que los asesores económicos se despierten antes de 2015.

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3 comentarios en “(¿)Propuestas(?) de Sergio Massa

  1. Mi opinión de porqué la oposición no sabe que decir ni qué criticar es simple: todos saben que la única solución a esto es una recesión con fuerte niveles de desempleo. Por algo lo echaron a Lousteau del gobierno, porque dijo justamente esto, que es una verdad que nos duele a todos.

    Con esto no quiero decir que todo proceso inflacionario se deba solucionar enfriando una economía y generando desempleo. El desempleo no es un buen “enfriador” (o sea, no es la mejor forma de bajar salarios, a pesar de lo que muchos economistas “modernos” creen). El desempleo es el mayor derrochador de recursos de una sociedad moderna. Hay estudios que demuestran que diez años de desempleo a tasas superiores al 7% son peores que los más temibles desastres medioambientales. La gente que no trabaja no es simplemente “gente que espera”. Es gente que se degrada de a poco, pierde la fe, se “descapacita” y después no vuelve.

    Hay dos formas de frenar el proceso inflacionario hoy: con desempleo o con una baja real de los salarios. Si estas dos cosas ocurren lenta y coordinadamente, no tiene porque ser un proceso traumático. De hecho en los 90’s fue así y cuando prendíamos la tele el país era una flor de “fiesta”, y sin embargo los niveles de violencia, drogadicción, deserción escolar y desempleo eran máximos.

    El otro camino para solucionar la inflación (el bueno) es más complejo. Requiere cambiar el modelo rentista de país que es el mismo desde hace 30 años de democracia, y quién sabe, esto puede tomar otros 30 años.

    Saludos

  2. Gracias a ambos por los comentarios.
    Creo que la inflación ha sido un tema tabú para los políticos porque implica que hablen de cuestiones “poco marketineras”, y que ninguna permite vender a un candidato. Sobre todo ahora que estamos a menos de 2 años de las presidenciales, sería casi un suicidio para Massa o Binner o quien sea salir a hablar de que es necesario ajustar. No porque no sea verdad, sino por el alto costo que tendrían que pagar.
    Es más fácil criticar el cepo y decir que hay que bajar las retenciones.
    No obstante, hay que tener en cuenta que no todo el gasto público es productivo: nadie dice que hay que frenar la obra pública. Hay que priorizar determinadas partidas presupuestarias respecto de otras.
    En este contexto, ¿vale la pena seguir gastando 1500 millones de pesos para financiar el FPT? ¿No sería mejor destinar esa suma para otros menesteres un tanto más importantes?
    Con la tecnología vigente y el uso de la información de diferentes entes públicos, podría crearse una distribución mucho más “racional” de los subsidios. Vale la pena recordar que en este concepto se han destinado alrededor de (prepárense) 143 mil millones de pesos durante 2013.
    No es posible seguir financiando empresas deficitarias en cuanto a calidad de servicio. Pero tampoco es posible pedir un servicio de primera cuando las tarifas son tan bajas; ni una cosa, ni la otra. A su vez, se desconoce el destino de los subsidios. Como lo demostró la Tragedia de Once (la cual cumplirá 2 años el 22 de febrero), las partidas designadas para subsidiar los costos de los medios de transporte no han sido orientadas a sus debidos fines.

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