Complemento financiero para el GPS Económico

Por: Hernán Torre

Justo antes de la puesta en marcha de la version 2.0 del cepo cambiario, quería ampliar un poco más las nociones que dejé en el post anterior. Gracias a un intercambio de tuits con Luciano Cohan (economista de Elypsis), creo conveniente hacer una descripción integral de qué objetivos busca el gobierno con la devaluación de la moneda nacional, ya que lo que expresé anteriormente no explica la coyuntura argentina en su totalidad.

La batalla del gobierno kirchnerista por desinflar el precio del dólar blue no es nueva, y debe analizarse a partir de la existencia de una motivación muy alta a las operaciones ilegales que involucran divisas que ingresan al país. Por ejemplo, un turista no va a pensar dos veces si prefiere recibir $11 en una cueva en la Peatonal Florida o $6.5 en un banco a cambio de un dólar. El repentino cambio del valor del dólar de $6.5 a $8 tiene como trasfondo un sinceramiento del tipo de cambio real y un marcado interés del gobierno en achicar la diferencia con el precio del blue y desmotivar las operaciones en el mercado ilegal.

Ahora bien, uno de los comentarios que Luciano hizo acerca de mi explicación es que todo este trasfondo financiero no era explicado; lo cual es totalmente cierto. Intentando describir las repercursiones y posibles motivaciones del gobierno en la economía real (impacto en exportaciones e importaciones), dejé de lado la faceta monetaria y el mercado de capitales. Este post sería el parche que pretende enmendar el artículo anterior. No lo invalida, sino que lo refuerza y lo contextualiza dentro de la Argentina de hoy.

Una vez clarificado esto, ¿cómo puede hacer el gobierno argentino para enderezar el rumbo del barco? La respuesta puede sonar simple, y es “otorgando certidumbre y un plan creíble a los agentes económicos acerca de cuál será su accionar de ahora en adelante”. ¿Es fácil? Para nada, y menos con un gobierno en el que se confía poco y cuya baja calidad comunicativa respecto de las políticas públicas y el accionar del BCRA, la AFIP y el Tesoro despierta dudas. No ayuda en mucho que un día se anuncie la suba de las percepciones de la AFIP para los gastos en el exterior del 20% al 35%, para revertirlo a los dos meses, y para que sea nuevamente revertido a los dos días: no son señales de que exista un plan detrás de todos estos manotazos de ahogado.

¿Se puede confiar en que moderarán la política monetaria, para evitar que la gran cantidad de pesos en el mercado que no halla alternativas de ahorro sea derivada a la compra de dólares en el mercado paralelo? Ojalá que sí, y con respecto a esta cuestión es importante la figura de Juan Carlos Fabrega, quien parece haber comenzado a dar señales de que la base monetaria no se expandirá por encima del ritmo necesario. Un indicio que podría tomarse como proclive al “enfriamiento de la economía” es la emisión de LEBACs a una tasa de 25.5% anual; esto significa que se absorberán pesos del sistema, con lo cual se intentará deprimir la demanda del blue y la inflación.

Sin embargo, las próximas semanas serán cruciales debido a la reintroducción de la posibilidad de comprar dólares para atesoramiento por parte de las personas. Sin embargo, para entender bien la modalidad del nuevo cepo y los alcances que tendrá sobre el ahorro de los argentinos, habrá que esperar hasta la conferencia de prensa de mañana de nuestro amigo Capitanich.

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