GPS Económico: Recalculando

Por: Hernán Torre

Antes de ayer y ayer fueron jornadas bastante intensas en lo que hace al mercado de cambios. El BCRA inesperadamente liberó durante buena parte de la mañana el dólar y ocurrió lo que la lógica nos hace intuir: subió (y bastante). A los 24 centavos de incremento del precio del dólar del día martes, se le suman los 86 centavos que acumuló la suba de la divisa durante la jornada del miércoles, llegando incluso a tocar los $8.30 (hubiese significado un incremento de $1.16, alrededor de 16%).

Frente a esto, lo primero que surge es pensar en el pobre de Capitanich, que ayer tuvo que salir a hablar en conferencia de prensa diciendo (y mintiéndonos) con que la devaluación no la hace el gobierno, sino el mercado. Esto es complemente incorrecto: el gobierno avala la devaluación ya que estamos en un sistema de flotación “sucia”. Para aquellos que no están tan en tema, se le llama flotación sucia cuando la moneda nacional cotiza en el mercado sin un precio fijo, pero con el Banco Central del país observando e interviniendo si la cotización no sigue los lineamientos que esta entidad cree conveniente. Por ende, así como el BCRA ha intervenido continuamente en el mercado de divisas desde 2002, conviene hacerse cargo de la situación que le toca asumir hoy en día.

Pasando a temas un tanto más relevantes, todo el mundo se está preguntando:¿ Qué va a pasar? ¿A cuánto se va el dólar? Vale aclarar que no tenemos la bola de cristal, pero intentaremos ponernos en el lugar de Axel Kicillof y Juan Carlos Fabrega para razonar cuáles son los objetivos detrás de la suba del dólar de esta semana y qué se puede esperar del comportamiento de la macroeconomía argentina.

En primer lugar, tal como los tengo acostumbrados en los diferentes artículos del blog, tengo que mencionar la existencia de la restricción externa en la economía de nuestro país. Este obstáculo para el normal crecimiento de la estructura productiva tiene sus raíces en la convivencia de dos sectores que trabajan a diferentes niveles de competitividad respecto de la competencia internacional. El agro puede competir en el mercado mundial, mientras que la mayoría de las industrias manufactureras no lo pueden hacer por una cuestión de costos.

Frente a la mayor necesidad de divisas para poder financiar a la industria y mantener el ritmo de crecimiento, las exportaciones del campo no son suficientes para soportar la carga de dólares requeridos. Como la industria no puede exportar, sobreviene la escasez de dólares, las medidas restrictivas con respecto al acceso a la moneda extranjera y la emergencia del mercado paralelo. Ahora bien, ¿qué tiene que ver esto con la suba del dólar? Bueno, puede pensarse que la suba del dólar está ligada a un intento de elevar el tipo de cambio real para poder lograr mayores exportaciones debido a los menores precios de los bienes argentinos expresados en dólares.

En el gráfico puede verse la evolución del tipo de cambio real desde 2003 en adelante, tomando el IPC de San Luis como proxy de la inflación nacional. Dado que en los últimos años la tasa de devaluación fue menor a la de la inflación, el tipo de cambio real se ha apreciado, por lo que los bienes producidos en nuestro país son más caros al ser expresados en dólares.

Gráfico I: Evolución del TCR (IPC INDEC e IPC San Luis) – Base=200312

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Por otro lado, el Banco Central ha cambiado la estrategia utilizada para encarar la existencia de un mercado paralelo con una brecha de más del 60%. Hasta las Elecciones Legislativas de Octubre de 2013, la tasa anual de devaluación se aproximaba a 20-22%; luego del cambio de integrantes del “equipo económico”, esta tasa comenzó a elevarse hasta llegar a niveles cercanos al 35-40%. A contramano de lo que podría pensarse, la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el negro no se acortó, sino que puede observarse que a medida que el BCRA dejaba escapar al dólar, el paralelo lo acompañaba. Para complicar aún más el asunto, la intervención estatal en el tipo de cambio no era gratuita, sino que se financiaba mediante la liquidación de las reservas internacionales del BCRA.

Por último, para hacer referencia a lo acontecido en los últimos dos días, es posible sostener que el BCRA se apartó del crawling-peg o devaluación gradual, mediante la cual el dólar incrementaba su valor lentamente frente al peso argentino. La desventaja de este sistema está en que los agentes económicos internalizan este comportamiento, y adoptan sus expectativas frente al mismo, por lo que pueden demorar la liquidación de divisas entrantes por exportación debido al riesgo de perder poder adquisitivo entre que reciben los pesos y los gastan.

Es importante decir que las devaluaciones, en caso de ser necesarias, deberían implementarse a través de un cambio brusco y para siempre; es decir, no es conveniente alentar expectativas de que la devaluación continuará. Para esto, sería necesario contar con un Banco Central confiable y gobernantes a los que se les puede confiar la palabra.

Gráfico II:  Evolución de la tasa de devaluación anualizada, la brecha cambiaria y las reservas

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¿Qué queda entonces por esperar de parte del BCRA y del gobierno? Bueno, en primera instancia habrá que ver si se deciden a combatir la inflación, ya que éste es el principal problema que tiene hoy en día la estructura productiva nacional. Devaluar 15% para ganar competitividad no tiene sentido si luego ese efecto se ve contrarrestado por la inflación de 25-30% (o la que sea); así que nuevamente, tal como repetimos siempre, es necesario contrarrestar la suba generalizada de precios para evitar espiralizaciones (subas de precios seguidas de subas de salarios seguidas de suba de precios nuevamente). No obstante, parecería que no existe un proyecto bien armado y consistente que permita pensar que el gobierno comenzará a prestar especial atención a este flagelo: los “Precios cuidados” no alcanzan.

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3 comentarios en “GPS Económico: Recalculando

  1. Buenas tardes a todos muy bueno el blog como siempre. Desafortunadamente en algún momento tenemos que chocar contra la pared de la “realidad”. No hay economía que aguante sin recursos físicos, sin cosas tangibles. Aplicamos todos los modelitos y políticas de manual, de todas las corrientes ideológicas, y aún así, siempre fracasamos. ¿Qué será lo que nos está pasando? Quiero resaltar lo importante que es incrementar el ahorro de una nación. Esto ya no se trata de quién tiene que invertir, si los privados o el gobierno. Ese debate es viejo y estéril por el momento. Esto simplemente se trata de ahorrar vs desperdiciar la vida.

    El principal enemigo de la Argentina es la falta de ahorro, el despilfarro y el efecto demostración, que lo resumiremos en el inmerecido nivel de vida que pretenden las élites argentinas, dado su nivel de productividad. En tanto la economía no ahorre no podremos incrementar la cantidad de factores productivos. Esto es muy importante porque en el largo plazo las claves del crecimiento se encuentran fundamentalmente en las dotaciones de factores, y no en la práticas alquimistas y esotéricas de los bancos centrales. Un buen ejemplo es China, que ha crecido 30 años al 9% básicamente gracias a sus fuertes dotaciones de factor trabajo. Claro! Ellos devaluaban y nunca tenían inflación… así cualquiera. Hoy 2014 es distinto. El trabajo escasea en China, la inflación crece, los salarios también, ¿que van hacer? ¿devaluar? Para nada, sería una idiotez. Una devaluación en un contexto de factores productivos escasos es una locura, al menos caro, que mientras que tenías factores hayas invertido lo suficiente para incrementar las dotaciones de otros factores igualmente importantes. Algo de esto ocurrió en China y permite que el crecimiento siga con una depreciación moderada y una inflación controlada.

    La cosa se pone chistosa cuando Argentina, que no invirtió nada más que en autos de alta gama y lujosas torres en puerto madero, pretende retomar el crecimiento con otra deva. Es tan ridículo el planteo que recomiendo a los lectores googlear y buscar un artículo de página 12 de Kicillof donde opina lo mismo que yo y habla con desprecio del rumbo que tomó la economía del país los últimos años (opinion que luego modifcó claro cuando obtuvo su puesto de vice ministro). Saludos a todos.

    • Perdón, me acordé de otra cosa. Mirén que gracioso que China, justo ahora que se encuentra en un proceso inflacionario, en una burbuja inmobiliaria que desvía fondos de la actividad productiva, y en un contexto de salarios altos… Adivinen cuál es la solución que propone el PC Chino… Sí! Reducción en los controles de natalidad. Dos chinitos por familia. ¿Logran ver la relación? El factor productivo trabajo, en abundancia, permite que vos puedas devaluar y crecer sin inflación. Ahora cuando se te acaba este cuento, empiezan las medidas contradictorias. No es de sentido común pensar, pues, que como se viene una recesion en China, con desempleo y fuerte pobreza, las familias no deberían tener muchos hijos? Claro, para nosotros sí, pero para las perspectivas de crecimiento chino basado en mano de obra barata no. Relacionen esto con los pocos trabajadores argentinos, sus pretensiones, su bajísima cualificación, el pésimo transporte, la política energética que da verguenza ajena, los latifundios en el agro y la decadencia de los pequeños productores… todo indica una cosa: bajo ahorro. Ahora sí termine, perdón la extensión.

  2. Mati, muy bueno tu análisis de la reducción de los controles de natalidad en China; sinceramente, yo ni lo asocié a ese hecho. Pero sí, después de 30 años creciendo al 8-9% (increíble) llega el momento en que tanta expansión empieza a pasar factura.
    No sé si es un problema de la propensión a ahorrar (que es diferente a 1- la propensión a consumir, debido al atesoramiento). En estos momentos, considero que lo que no se consume se va directamente al mercado informal del dólar para poder mantener algo de poder adquisitivo.
    El problema en nuestro país es que la recaudación ha sido malgastada en gastos corrientes que no se caracterizan por aumentar la productividad. Entonces, después de una década con mucho crecimiento y con gran recaudación, nos encontramos con que no tenemos la infraestructura necesaria para dar el salto de calidad.
    Con respecto al impacto de la devaluación, hay un paper muy interesante de Diaz Alejandro, en el cual comenta los efectos que esta política genera sobre el nivel de actividad. La devaluación en nuestros casos va a ser recesiva, ya que muchos insumos y bienes necesarios para la producción son importados. Al encarecer su precio, se trasladan al precio final.

    Por último, en breve sale el artículo de retenciones. Estaba por arrancarlo, pero bueno, se dio todo esto del dólar y tuve que patearlo. Creo que habrá modificaciones en la política económica en lo que hace a las retenciones a la soja para compensar el componente redistributivo (a favor del campo) de la devaluación.

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