6, 7.14, 8.30: ¿Hasta dónde seguirá?

Por: Hernán Torre

Había arrancado a escribir esta nota ayer temprano, antes de la maxidevaluación que – de acuerdo con nuestro jefe de Gobierno – impulsó el mercado (y avaló el BCRA). Pierde un poco de actualidad ya que cambió el contexto y la estrategia del BCRA enormemente, pero igualmente existen algunas ideas que se mantienen. Comienza así de esta manera, y dice así:

En una nota publicada este miércoles en la página web del diario “El Cronista Comercial”, José Luis Espert realiza una evaluación de las declaraciones del Jefe de Gabinete nacional en referencia al dólar, el mercado de cambios y la batería de medidas que componen el denominado cepo cambiario.

En primer lugar, Espert declara que el dólar paralelo “aparece porque se hacen controles”, y lo desvincula del narcotráfico, refutando lo sostenido por Jorge Capitanich en conferencia de prensa. Hasta acá, estamos totalmente de acuerdo. El dólar paralelo toma importancia – tal como lo ha hecho históricamente – una vez que se restringe la posibilidad de comprarlo de manera libre y se instauran controles de cambios.

El siguiente gráfico demuestra que la brecha entre el dólar oficial y el paralelo se mantiene a pesar de la aceleración en la devaluación por parte del BCRA.

Gràfico I: Brecha cambiaria desde las Elecciones Legislativas

brecha

Por otro lado, el dólar blue no está vinculado al narcotráfico, sino que representa una de las pocas maneras que encuentra la gente para refugiarse frente a la inflación y el aumento de la velocidad a la cual devalúa el BCRA. Considero que una razón que refuerza todavía más la demanda del dólar ilegal es la inexistencia de alternativas que permitan mantener el poder adquisitivo de la población, lo cual es entendible en un contexto de 25-30% de inflación anual.

Otra crítica lanzada por Espert reside en que “el cepo ha derrumbado las reservas”, argumento con el cual discrepo. No porque no crea que las reservas se derrumbaron (y seguirán en caída), sino porque la causa para la pérdida de las reservas internacionales del BCRA no es el cepo, sino los fundamentals de la economía. La inflación, el déficit fiscal y las expectativas de la gente y de los empresarios han generado que se quiera generar una corrida contra el peso a través de un remate de la moneda nacional para conseguir dólares. Creo que el cepo ha impedido esto en 2012 – aunque no debiera considerarse que fue exitoso -; sin embargo, lo único que genera esta restricción al acceso a las divisas es estirar la agonía, a menos que se realicen modificaciones de fondo que apunten a modificar los desequilibrios existentes.

Con respecto a los pasos a seguir, es claro que el país necesita un plan antiinflacionario, aunque habría que evaluar el impacto que tendría la eliminación del cepo sobre las reservas del BCRA en el corto plazo. Teniendo las restricciones a la compra tan latentes en el sentir colectivo, es probable que la mayor parte de los agentes económicos acudan a comprar dólares apenas éstos se encuentren disponibles, debido a la demanda oprimida. Lo único que moderaría este impulso sería una maxidevaluación, aunque también tendría impacto sobre la inflación en el corto plazo debido a la suba de precios de insumos y productos importados.

Parece que, sin ánimos de crear un plan que combata la inflación, el gobierno de Cristina Kirchner se ha decidido por este camino. ¿Qué nos espera? Inflación cambiaria, unas paritarias bastante agitadas y una caída de actividad por la influencia de los bienes transables e insumos y bienes importados sobre los costos.

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