Cuestiones sobre la inflación y el salario real

Por: Hernán Torre

Como ocurre al inicio de cada año, los diferentes gremios empiezan a lanzar pronósticos acerca de cuál será el número final de incremento salarial que obtendrán en cada una de las negociaciones con las cámaras empresarias. Este debate toma mayor importancia relativa en 2014 debido a que las “negociaciones” (o extorsiones) por parte de las diferentes policías provinciales sentaron un precedente bastante elevado con respecto a lo que serán el resto de los acuerdos. Sumado a este conflicto, también presionan al alza los reclamos salariales el hecho de que haya habido una aceleración de la tasa de inflación durante los últimos 3 meses del 2013. En consecuencia, diversos sectores representantes de la masa trabajadora están discutiendo la posibilidad de disminuir el plazo por el cual se prolonga el acuerdo de incrementos salariales; proponen discutir paritarias cada tres o seis meses.

¿Qué efectos puede traer para el devenir económico del país? En primer lugar, mayores incrementos salariales significan mayor monto de dinero derivado al consumo y, por lo tanto, repunte del nivel de actividad debido a la necesidad de corresponder a la mayor demanda. Dado que la inflación se está aproximando a tasas anualizadas mayores al 30%, es posible que la gente intente despojarse lo más rápido posible del dinero, ya que se está asentando la visión de que la moneda nacional pierde valor continuamente. Esto podría llevar a la suba de la cotización del dólar paralelo o a una mayor demanda de bienes durables (hecho que explica la explosión de patentamientos de autos en 2013).

A su vez, uno puede suponer que, frente a la disminución de la tasa de ganancia causada por el incremento de los salarios, los empresarios acelerarán el proceso mediante el cual remarcan precios para mantener los beneficios constantes. La mayor cantidad de bienes demandados también podría ejercer presión al alza de los precios, dando un impulso a la inercia inflacionaria de los costos.

En este contexto, vale la pena mirar hacia atrás y hacer un análisis de la evolución del salario real de los trabajadores argentinos de los últimos años. Si bien entramos en un terreno semi-pantanoso ya que no contamos con cifras totalmente confiables respecto de la inflación anual a partir de 2007, se plantearán dos escenarios: uno será tener en cuenta la inflación del INDEC y otro el índice de precios al consumidor que publica la Provincia de San Luis. Se eligió este índice(por sobre el IPC Congreso que es un mero promedio de diversos índices) ya que su método de cálculo es semejante al que se utilizaba en el INDEC – previo a la intervención por parte del gobierno nacional.

Gráfico I: Evolución del Salario Real utilizando el IPC-INDEC y el IPC_SL e Inflación según IPC-SL

grafico1

Como puede distinguirse en el gráfico, el salario real se recompuso en el período 2003-2007 debido al incremento de la tasa de empleo y del nivel de actividad a tasas chinas; luego, la inflación comenzó a acelerarse – teniendo en 2008 un respiro debido a la crisis global y la crisis del campo argentino -, para luego reiniciar la tendencia a mediados de 2009. La suba generalizada de precios se encuentra dentro de todo estable hasta mediados de 2013, en donde parece romper el techo de 25% que caracterizaba al fenómeno. Lo que sostengo es que, de aceptarse el acortamiento de los períodos entre paritarias, la inflación se acelerará todavía más, ocasionando graves distorsiones en el mercado debido a la necesidad de renegociar contratos cada vez con mayor celeridad. Para mejor planificación y adecuación a la realidad, sería importante que el gobierno nacional normalice el accionar del INDEC; no obstante, este proceso no generará de por sí una caída de la inflación, pero sí representa el primer paso para recuperar la confianza en la política pública a través de un plan serio que permita la contrastación con los hechos.

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2 comentarios en “Cuestiones sobre la inflación y el salario real

  1. Entre las conductas empresarias esperables yo incluiría también que el puñado de empresas que concentran la producción de bienes de consumo esencial y las grandes cadenas de comercialización sencillamente remarquen. Es más, opino que ocurre sistemáticamente, que cuando huelen “hay plata en la calle”, aprovechan su condición de formadores para capturarla.

  2. De acuerdo. De hecho, la tésis principal de nuestro actual Ministro de Economía reside en que la etapa incipiente de la inflación allá por 2004-2006 se debe, pura y exclusivamente, a las características monopólicas u oligopólicas de la mayoría de los mercados de bienes de consumo.

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