Desarrollismo “à-là-Macri”

Por: Hernán Torre

El diario Ambito Financiero publicó en los últimos días un segmento especial dedicado a evaluar la situación socioeconómica actual y las perspectivas para el año 2014 a través de los ojos de diversos políticos del país.

En esta ocasión, analizaremos con granularidad el análisis realizado por el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el Ingeniero Mauricio Macri.

El énfasis del artículo reside en la necesidad de adoptar una posición protagónica en el comercio internacional para poder enfrentar la coyuntura de la crisis global que impactó de lleno en 2008. Vinculado con el post anterior del blog, Macri llama a aprovechar las oportunidades que nos brinda amablemente el proceso de la globalización. En ese apartado, cabría resaltar la necesidad de un grado de intervención y monitoreo estatal suficiente como para evitar que el capital extranjero actúe en el país sólo para drenar capitales, sino que se incorpore know-how y se genere inversión en infraestructura.

Dado que China e India se encuentran inmersos en un proceso de cambio demográfico – crecen los asentamientos urbanos en desmedro de los rurales -, la demanda de alimentos exige un abastecimiento a través de las importaciones. Bajo esta coyuntura, Argentina – de acuerdo con Macri – debería especializarse en la producción de bienes alimenticios compatibles con la pujante demanda de estos dos gigantes mundiales, con lo cual se conseguiría “aprender de los errores del pasado y reinsertar a Argentina en el escenario global como actor protagónico”. A su vez, señala a la minería sustentable como otra de las actividades económicas sobre las cuales deberían sentarse las bases del desarrollo argentino en el siglo XXI.

Económicamente hablando, la propuesta novedosa del Jefe de Gobierno porteño reside en una vuelta al modelo agroexportador (MAE), el cual estuvo vigente en nuestro país desde mediados del s. XIX hasta la Depresión de los ’30. Las similitudes entre ambos procesos son asombrosas: el MAE producía bienes primarios para la metrópolis británica, la cual luego exportaba tanto bienes manufacturados como capitales a través de la inversión extranjera directa. De esta manera, se desechaba la opción de la industrialización, dado que se seguía al pie de la letra el modelo de Heckscher Ohlin. Brevemente, estos economistas sostenían que cada país se especializa en la exportación de bienes de acuerdo con los requerimientos de factores productivos y de la abundancia o escasez que tenga de éstos. Por ejemplo, una nación con abundante tierra se debería especializar en la exportación de bienes que requieran un componente de factor productivo “tierra” muy alto; por lo que Argentina debía poner todo su empeño en producir bienes primarios para el resto del mundo, ya que la disponibilidad de capital y mano de obra calificada no era abundante. La industrialización asomaba como un modo ineficaz de invertir los recursos escasos de mano de obra y capital.

Sin embargo, sería interesante que los asesores económicos de Macri le comentaran los siguientes puntos:
1. El hecho de que un país sea exportador de bienes primarios a gran escala no lo convierte en un actor protagónico, ya que no existe poder de negociación en cuanto a precios en este mercado. La cotización de las commodities se da en mercados estandarizados, por lo que los precios aparecen como dados para todos los productores del mundo.
2. Relacionado con el punto anterior, es evidente que al no determinar los precios, el país queda preso de los vaivenes del mercado, lo cual socava el poder de decisión de los productores y hace que los términos de intercambio fluctúen.
3. Ningún país jamás logró desarrollarse basando su estructura productiva sólo en la explotación agrícola, si no que es necesario poner en práctica un proceso de industrialización. El desarrollo depende de la innovación y los aumentos de productividad, y estos parámetros encuentran mayor dinamismo en la industria de bienes manufacturados. Ya en 1875, Carlos Pellegrini sostenía que “la agricultura y la ganadería son dos grandes industrias fundamentales; pero ninguna nación de la tierra ha alcanzado la cumbre de su desarrollo económico con solo estas industrias. Las industrias que las han llevado al máximum de poder son las industrias fabril, y la industria fabril es la primera en mérito y la última que se alcanza, porque ella es la más alta expresión del progreso industrial”. Más claro, echale agua..
4. El impacto a nivel empleo del MAE es menor que el que tendría un plan de industrialización, ya que la agricultura moderna está altamente tecnificada. Por lo tanto, no sería descabellado imaginar una situación macro en la que el punto de equilibrio se halle en un nivel de ingreso compatible con una posición con una tasa de desempleo elevada, dada la baja elasticidad empleo-producto que caracteriza a este sector.
5. El MAE podría denominarse como un modelo de crecimiento “hacia afuera”, ya que el elemento dinamizador de la estructura productiva es la exportación de bienes primarios. Por lo tanto, de existir alguna crisis global (como en 2008), el nivel de actividad interno se vería fuertemente golpeado, conduciendo a una recesión.

Por ende, resulta desaconsejable basar la trayectoria hacia el desarrollo sólo en la producción de alimentos para abastecer a los grandes asentamientos urbanos de China e India, como aconseja el Jefe de Gobierno porteño. No obstante, es claro que un plan que apunte a desarrollar al país deberá incluir al sector agrícolo-ganadero como un actor necesario e importante, ya que es fundamentalmente a través de estas actividades que el resto de la economía se puede proveer de divisas para financiar la compra de bienes de capital o insumos productivos.

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5 comentarios en “Desarrollismo “à-là-Macri”

  1. Buenas tardes, muy interesante el artículo y el blog en general. Sigan así, me gusta. Con respecto a este tema, me tomo el atrevimiento de hacer algunos comentarios.

    Mi idea general la resumo así: no necesariamente una especialización en el agro con miras a los mercados externos implica dependencia y atraso. Segundo, no necesariamente un proceso de industrialización, financiado con divisas del agro, implica independencia y desarrollo.

    Si me equivoco pido disculpas, pero me pareció que del artículo se deduce que el modelo agroexportador presenta dichos defectos y el de industrialización manufacturera no. Si es así, estoy en desacuerdo.

    Como bien dice el autor en una parte, el desarrollo de la economía depende de los aumentos de productividad. Y debido a esto, agrego yo, es indistinto si nos especializamos en agro o industria, ya que dicha especialización va a estar determinada por las dotaciones factoriales, la situación histórica e institucional, y nuestra ubicación geopolítica, y todo esto no lo podemos cambiar. Sin embargo, cuando hablamos de desarrollo estamos refiriéndonos a la productividad. Podemos tener un agro altamente productivo y una industria atrasada e ineficiente, y viceversa, o todo al mismo tiempo. Lo importante es que la productividad sí puede ser mejorada en el mediano y largo plazo mediante inversión y apertura.

    Con respecto a la intervención estatal, sí, es necesario siempre y cuando oriente las inversiones a elevar la productividad en sectores clave que permitan conectar el país con el mundo. La gran diferencia entre un país avanzado y uno atrasado es el volumen de comercio exterior. Cuanto más productivos seamos, más comercio exterior tendremos, y más chances de aumentar la productividad tendremos en el futuro. Es un mecanismo que va y viene. Ahora, cuando nuestra industria se cierra y se centra en abastecer al mercado interno es cuando comienzan los problemas.

    Me encantaría seguir la charla, pero no quiero robar protagonismo. Saludos cordiales!

    • Mati, antes que nada muchas gracias por los halagos al blog y por el comentario.
      Con respecto al tema de discusión, tampoco estoy de acuerdo en que sólo se deba incentivar la actividad industrial. Mi posición se ubica más hacia un desarrollo con ambos sectores como actores, y te explico el porqué.
      Dado que Argentina presenta una estructura productiva desequilibrada, en la que un sector compite a precios internacionales y el otro claramente no, es necesario subsidiar y fomentar la inversión industrial para lograr su crecimiento. El énfasis está puesto en que, como se ha percibido en el devenir histórico, ninguna nación desarrollada puede carecer de la misma. No obstante, no estoy avalando las políticas que simplemente transfieren el llamado “excedente agrario” hacia la industria per se; ésto nunca condujo al desarrollo. Sí creo que debería realizarse un estudio acerca de cuáles son las industrias en las que podemos competir a nivel mundial, en las que podamos lograr exportar para intentarr solucionar la problemática de la restricción externa.
      Por ende, los subsidios no serían indiscriminados, sino que se focalizarían en aquellos sectores en los cuales se puedan esperar frutos en el mediano plazo a través de la sustitución de importaciones o del incremento de las exportaciones. El objetivo detrás de esta política sería tornar “menos deficitaria” a la industria, ya que nuestro país a lo largo de la segunda mitad del siglo XX (y lo que vemos del siglo XXI) ha tendido a autogenerar crisis de stop and go, causadas por insuficiencias de divisas.
      Nuevamente te agradezco, y no dudes en explayarte cuando tengas ganas

  2. Llegué a la bitácora gracias al comentario de Hernán en el grupo Azul Ámbar Violeta, y los felicito a ambos por haber decidido crear una página en conjunto, a pesar de que sus ideas sean tan diferentes. Hoy en día, donde al que no piensa como uno se le acusa de habérsele lavado el cerebro o llenado el bolsillo, es más que auspicioso encontrar muestras de pluralidad.
    Mati, es curioso que digas “La gran diferencia entre un país avanzado y uno atrasado es el volumen de comercio exterior”. O sea, un país cuyo porcentaje de participación de las exportaciones sobre el PBI es alto, como El Salvador, con un 28.2%, es más adelantado que Estados Unidos, donde dicho indicador asciende sólo al 13.5%. Llamativa forma de medir el adelanto y el desarrollo. Y estoy usando datos de The World Factbook de la CIA ( https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/us.htmlhttps://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/es.html ).
    También me llaman la atención las categóricas aseveraciones de Hernán, quien parece no dudar al decir que “El hecho de que un país sea exportador de bienes primarios a gran escala no lo convierte en un actor protagónico, ya que no existe poder de negociación en cuanto a precios en este mercado”. Como en cualquier otro mercado, el poder de negociación estará dado, entre otras variables, por la cantidad de oferentes, las posibilidades de colusión entre los mismos (llámense cárteles, trusts, etc.), la composición de la demanda y las posibilidades de sustitución del bien ofrecido. La OPEP es el típico caso “de manual” (literalmente hablando) que siempre exhiben los economistas ortodoxos (que no dudan en convertirla en chivo expiatorio de la recesión de la década de 1970 y en el posterior ajuste) de cártel en un mercado de bienes primarios. Incluso un amigo politólogo que está cursando la maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad de San Andrés me contó que un trabajo suyo fue sobre la viabilidad de una “OPEP” de los países productores de soja.
    Otra afirmación que no deja lugar a dudas es la de que “Ningún país jamás logró desarrollarse basando su estructura productiva sólo en la explotación agrícola, si no que es necesario poner en práctica un proceso de industrialización”. Habrá que comentarle a los especialistas del PNUD que reformulen la ecuación del IDH, porque no puede ser que por cuarta vez consecutiva Noruega, que es un país que se destaca por su producciones petrolífera e ictícola, se ubique a la cabeza de la lista, escoltado por un país de proyección ganadera y minera como es Australia ( http://noticias.uol.com.br/internacional/ultimas-noticias/2013/03/14/noruega-e-a-primeira-colocada-no-idh-pelo-quarto-ano-consecutivo.htm#fotoNav=1 ). Tendrían que encabezar la nómina países como Malasia, que sí se destacan por sus exportaciones industriales. Hasta Argentina hoy tiene su principal rubro de exportación en las manufacturas de origen industrial. Esta contradicción al modelo “tradicional industrialista” de desarrollo no es en absoluto nueva, y desde la década 1960, con la teoría del Intercambio Desigual del marxista Arghiri Emmanuel, que los estudiosos han debatido sobre por qué existen exportadores de materias primas con poblaciones con altos parámetros de calidad de vida.
    No estoy diciendo tampoco que haya que desarrollarse sólo en base al agro, sino mostrando que el “desarrollismo tradicional” hace 50 años que enfrenta contradicciones muy difíciles de sortear. Vivimos en un mundo donde las viejas recetas van quedando anticuadas y, a mi criterio, el Estado debe dirigir la economía y empujar la industria, el agro, el sector cultural o el turismo (como rescata Macri o, mejor dicho, el asesor al que Macri le encargó redactar la nota), pero privilegiando siempre la educación, la incorporación de valor agregado y la sustentabilidad ambiental, sin caer en falsos ídolos como son propuestas fabriles al estilo de Botnia, donde se implantan industrias que sufren el ostracismo en sus países de origen y
    muchas veces son recibidas por sus destinatarios, de “corazón industrialista”, creyendo que se trata del progreso cuando en verdad es sólo el atraso.
    Si quieren ver mi bitácora (algo abandonada) pueden ir a http://patricioiglesias.blogspot.com
    ¡Mucha suerte en el proyecto!

    • Antes que nada le agradezco a los autores del blog por la buena onda y por dejarme participar.
      Patricio, como te va! Nos recibimos juntos este año, Soy mati, entregaste la tesina conmigo y despues fuimos a caminar, justamente, charlando sobre desarrollo económico. Sobre lo que dije del comercio exterior: tenés razón cuando hablás del ratio valor de las expo/valor del producto. Ese ratio te va a dar que muchos países “bananeros” destinan gran parte de su producción al exterior, y sin embargo, no son desarrollados. Es cierto. Pero también es cierto que no necesitás ser productivo para tener un alto ratio expo/pbi. Por ejemplo, en el caso argentino y brasileño nos volvimos grandes exportadores sojeros matando selva e incrementando el número de parcelas. Que quiero decir: ese ratio no necesariamente implica alta productividad. Igual yo no me refería a ese ratio. Lo que yo quería decir, que muy probablemente lo haya dicho mal por decirlo acotado, es que los países avanzados comercian mucho con otros países avanzados. La mayor parte de lo que comercian (a eso me refería con volumen) son productos caros que sólo pueden consumir otros países altamente productivos. En definitiva, si no sos productivo te aislás de ese tipo de comercio. Es lo que se llama caída de los términos del intercambio. Saludos a todos. Nos debemos un café Patricio.

  3. Patricio, agradezco también tu interés en debatir acerca de estas cuestiones. Creo que la idea del blog es demostrar que sí es posible generar valor agregado en una charla entre personas que opinan diferente.
    Comunicado esto, intentaré hacer una fundamentación de lo que expuse en el texto respondiendo a tus comentarios.
    En primera instancia, creo que al hablar de posibles trayectorias hacia el desarrollo no estoy dando por sentado que tal o cual política conllevará inevitablemente al desarrollo; las 7 etapas de Rostow no existen. Sólo sostengo que, basado en las teorías existentes y en los casos de estudio con los que contamos, es inútil que Argentina intente desarrollarse a partir de un modelo de mera extracción de recursos naturales.
    Sin embargo, tengo que darte la derecha en que cometí un error al utilizar el término “bienes primarios” para señalar que un país dedicado a la exportación de estos no puede ser actor protagónico. No pretendía incluir a los productos relacionados con el petróleo en este grupo, pero no lo mencioné oportunamente. Es sabido el poder con el que cuentan los miembros de la OPEP a la hora de negociar precios, pero no está de más tu aclaración.
    Con respecto a los casos de Noruega y Australia, voy a referirme por separado a cada uno de ellos. En el caso del país nórdico, vale aclarar que es un país dependiente de la explotación de petróleo y la producción de bienes derivados (sus exportaciones concentran casi el 60% en este sector). En este sentido, los países con gran cantidad de exportaciones de petróleo han registrado enormes sumas de divisas ingresando a sus economías; ahora, lo que hace cada uno con las mismas es otro tema. No es lo mismo Venezuela que Noruega.
    Mucho se comenta acerca de los Estados de bienestar nórdicos y siempre son caso de manual para demostrar que no siempre el Estado genera distorsiones cuando interviene activamente en la economía. Citando cifras de la Comisión Europea, Noruega tiene un ratio de gasto público sobre PBI cercano al 45%; 40% del presupuesto gubernamental se deriva a Desarrollo Social, 16% a salud y 12% a educación. Y, como bien decis, está primera en los rankings de desarrollo de acuerdo con los estándares de las Naciones Unidas. La clave del caso noruego está en que la renta extraordinaria del petróleo se vierte al mercado interno a través del gasto eficiente y contracíclico del gobierno. Para fundamentar este último argumento, las estadísticas sostienen que el gasto público/PBI se aceleró a partir de 2008, en consonancia con la crisis financiera mundial. Cuenta con un recurso providencial en el mundo del siglo XXI, y utiliza los ingresos provenientes de su exportación para generar encadenamientos hacia adelante y hacia atrás en el mercado interno.
    Analizando el caso de Australia, está siempre latente la semejanza que tenía su estructura productiva hacia principios del siglo XX respecto de la de nuestro país; quizás por esto sea un caso de estudio muy presente para los economistas argentinos. Intentamos averiguar qué hicieron los australianos para ver qué nos faltó a nosotros para abandonar el subdesarrollo. Está claro que cada país durante el transcurso de los últimos 100 años transitó sendas totalmente diferentes en cuanto a política económica. Australia decidió abrirse totalmente al flujo de los capitales y atraer inversiones, mientras que Argentina fue oscilando en este péndulo de apertura y proteccionismo voraz de su economía. Ahora bien, ¿qué pasó en Australia que permitió, mediante un modelo extractor de recursos naturales, fomentar el desarrollo económico? Me parece que la clave está en los cuatro elementos que menciona Ferrer respecto de la densidad nacional. Australia tiene estabilidad institucional, liderazgos nacionales, una visión propia respecto de cuáles son sus fortalezas para insertarse en el mundo y cohesión social. En Argentina esto no se cumplió: la estabilidad institucional fue quebrantada en varias ocasiones por golpes de estado, la burguesía nacional se vendió siempre al mejor postor – aún cuando tuviera que accionar contra los intereses del propio país -, los frutos del crecimiento económico no siempre llegaron hasta los trabajadores y la visión propia dio paso a las recetas neoliberales importadas desde el Norte.

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