Globalización, ¡y olvidate!

Por: Hernán Torre

“Globalización traga mi canción, Globalización y olvidate” entonaban Los Piojos en el disco Verde paisaje del infierno del año 2000. Parecería una crítica reaccionaria frente al proceso que se estaba llevando a cabo en nuestro país, bajo el gobierno del aletargado Fernando De La Rua. Ahora bien: ¿Qué es la globalización? ¿Por qué despierta críticas tan disímiles de un bando y otro por parte de los analistas políticos, sociólogos y economistas que se lanzan a la tarea de comprender este fenómeno mundial?

Johan Norberg es un reconocido escritor sueco que está firmemente de acuerdo con que “el capitalismo es el salvador de la humanidad”, ya que es el único sistema que está en condiciones de librar a la gente de la opresión y la pobreza. Por lo tanto – propone – debería desregularse todo el mercado, para permitir que todos aquellos que tengan intenciones de invertir en producción y dar empleo a la gente, puedan hacerlo. Pone especial énfasis en el período post-Bretton Woods, en el que la globalización comienza a adquirir importancia a través de la liberalización de las divisas y la desregulación de los movimientos de capital de manera global. El impacto que ésto ha tenido en los diferentes países es que “el intercambio internacional y la libertad de elegir han crecido paralelamente; las inversiones y la ayuda al desarrollo han transmitido ideas y recursos, derivándose beneficios de los conocimientos, la riqueza y las invenciones de otros países”.

Relacionado con el enfoque de Norberg, John Murray afirmó a mediados de 2013 en un discurso del Bank of Canada que la teoría del derrame (spillover) es una consecuencia inevitable de la apertura y la globalización. El desarrollo de determinadas regiones influirá positivamente en el resto del mundo dado que, a medida que la reproducción de las relaciones productivas se lleve a cabo, la tasa de rentabilidad en los países desarrollados disminuirá. Este proceso incrementará relativamente el incentivo a invertir en los países en desarrollo a partir de la búsqueda de rentabilidad por parte de los capitales. A través de inversiones directas, estos capitales entran en las estructuras productivas subdesarrolladas, incrementan el empleo y, con ello, inician eslabonamientos hacia adelante y hacia atrás. El impacto de la teoría del derrame sería positiva para todos los actores económicos: los inversores podrían darle un uso más eficiente a sus capitales y los ciudadanos de los países subdesarrollados hallarían trabajo y nuevas oportunidades para progresar. Parecería cerrar por todos lados, ¿no?

Quizás habría que hacerle esta pregunta a Noam Chomsky, quien afirma que la globalización tiene dos acepciones. La primera, de orden técnico, define a este proceso como la profundización de la interacción económica entre las diferentes naciones. Hasta aquí – menciona – todos estaríamos de acuerdo con profundizar el proceso de globalización. No obstante, la otra acepción de este término radica en la apropiación del proceso por parte de los grandes capitales internacionales para enmascarar la propagación de sus intereses. Por lo tanto, usurpan la definición de la globalización para entronizar y reproducir las relaciones de poder vigentes: de esta manera, el rico seguirá siendo rico (y un poco más también), y el pobre seguirá sumido en la ignorancia y la pobreza.

Gallardo Peris señala que el libre movimiento del capital causa una pérdida de soberanía a los Estados Nacionales, ya que emerge un nuevo tipo de “electorado”. Sumado al electorado ciudadano que participa de los sufragios, y cuya aprobación buscan constantemente los gobernantes, se advierte un nuevo agente económico al que las autoridades deben tener en cuenta a la hora de decidir las políticas públicas: los especuladores. Estos tienen el poder de mostrar su desaprobación respecto del rumbo seguido por el Estado a través de corridas contra la moneda nacional o remitiendo su capital a los países de origen.

Otro intelectual que se muestra en contra de la visión de la globalización sostenida por los grandes capitales internacionales es Rolando Astarita. Con un enfoque marxista, señala que la globalización es “la extensión mundializada de la relación capital-trabajo” y que se expresa en la realidad a través del proceso mediante el cual el capital se reconvierte una y mil veces en diferentes bienes, a la vez que fija las condiciones de trabajo de los obreros. La razón fundamental para la existencia de la globalización es la búsqueda incesante e insaciable que tiene el capital por la plusvalía, en su intento por maximizar la cuantía de su ganancia. Reconociendo su poder, el capital intentará ejercer presión en los países que carezcan de actores dinamizadores de la economía o de divisas para que apliquen determinadas políticas moldeadas de acuerdo a sus intereses.

En un intento por bajar a la tierra todas las teorías vertidas en el artículo, se realizó una pequeña comparación entre los capitales de origen externo invertidos en el país y las sumas remitidas al exterior bajo el concepto de rentas de la inversión, dividendos y utilidades – ambas sumas son netas del exterior. En un lenguaje más coloquial, se puso sobre la balanza cuánto capital entró al país en forma de inversión productiva o de cartera, y cuánto capital fue enviado al exterior. Las series utilizadas comienzan en 1994, ya que era el dato más antiguo que presenta el INDEC en el apartado de Balanza de pagos.

El primer gráfico muestra la evolución de las inversiones externas directas (IED) más las inversiones en cartera por parte de los extranjeros y las sumas utilizadas para el pago de rentas de inversión, utilidades y dividendos.

Gráfico 1: Evolución de la Inversión Externa Neta y del Pago de rentas de inversión (1994-2013)

G6

Fuente: INDEC

Dado que el gráfico precedente muestra los vaivenes del ciclo económico argentino, se decidió incluir un acumulado de ambas cifras, con la salvedad de que a los pagos de rentas de inversión y remisión de dividendos y utilidades se les cambió el signo, para permitir una lectura más directa.

Gráfico 2: Inversión Externa Neta y Pago de rentas de inversión acumulados (1994-2013)

G7

Fuente: INDEC

No obstante, bajo ningún punto de vista se pretende demostrar que los efectos de la globalización eran menores durante la década del ’90 – como podría hacernos concluir el gráfico de manera errónea -, sino que lo que se quiere apuntar es que la estructura productiva argentina se encuentra presa de su desequilibrio. Dado que muchas de las empresas de mayor facturación pertenecen a capitales externos, la suma que debe derivarse para cumplir con el pago de licencias, utilidades y dividendos es abultada. A su vez, la misma lógica globalizadora lleva a que la cantidad de dinero apropiada por los capitales y remitida a las casas centrales sea mayor que la inicialmente aportada para iniciar determinado emprendimiento o para la compra de una empresa nacional.

¿Quedará algo más por hacer? ¿Resignarnos frente a los que, como Ciro en la canción, dicen “Pibe no te engrupas, me decía el vecino, andate pal norte acá no hay camino” o intentar buscarle la vuelta a este proceso para revertirlo? Por el momento, los esfuerzos no han surtido mayor efecto…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s