Vivir con lo nuestro: ¿alcanza?

Por: Hernán Torre

La siguiente entrada tiene su origen en una entrevista realizada en el mes de julio de 2013 por parte del Diario El Tribuno al reconocido economista Aldo Ferrer, con el objetivo de conocer su opinión acerca de los dilemas frente a los que se encuentra la economía nacional. Es sabido, en base a los diferentes libros, artículos y por su accionar al frente del Ministerio de Economía a fines de la década del ’50, que Ferrer es un economista alejado del denominado mainstream (teoría neoliberal). Por esto, su crítica y las posibles salidas a la actual encrucijada macroeconómica adquiere notoriedad.

El propósito entonces es más que nada exponer las ideas que Ferrer deja a lo largo de la charla con el diario norteño, ya que – detrás de las mismas – se vislumbra un claro discurso nacionalista, empeñado en describir qué le falta a nuestro país para librarse de su carácter subdesarrollado. Para lograr este cometido, conviene hacer un breve repaso de lo que podría llamarse el “paradigma” de Ferrer, el cual gira en torno al concepto de densidad nacional.

Este término es utilizado por el ex Ministro de Economía para señalar lo que él considera como el elemento faltante en Argentina, y la razón por la cual el desarrollo no ha sido posible en estas tierras. Densidad nacional hace referencia a cuatro componentes dentro de las estructuras socioeconómicas y políticas que debieran estar presentes en los países subdesarrollados que pretenden dejar atrás la relación centro-periferia:

1. Cohesión social: la mayoría de la población debe adherir tácitamente al rumbo tomado por el gobierno. Este apoyo implícito se puede manifestar a través de la participación en la distribución de los frutos del crecimiento económico.

2. Liderazgos nacionales: el sector que aporta dinamismo a la estructura productiva debe estar caracterizado por una fuerte presencia de empresas nacionales, capaces de generar una masa de capital que luego sea derivada a la profundización del desarrollo económico a través de encadenamientos . Para esto, es requisito contar con un empresariado audaz, capaz de generar inversión, innovación y que construya relaciones de poder mediante la reproducción del proceso acumulatorio.

3. Estabilidad Institucional : este elemento se haya íntimamente ligado a la aceptación de reglas de juego comunes a la sociedad. Dado que en presencia de un proceso desarrollista se registrarán conflictos entre los diferentes actores sociales, es imprescindible contar con un Estado capaz de hacer respetar las leyes de forma continua para permitir la resolución de los problemas de forma pacífica.

4. Optica propia: las políticas públicas deben estar diseñadas en base a teorías generadas a partir de la situación de las naciones en cuestión. Ninguna nación ha logrado librarse de las ataduras del subdesarrollo aplicando teorías sustentadas en intereses foráneos.

En base al impacto en estos cuatro conceptos, Aldo Ferrer analiza la década kirchnerista. En este marco teòrico debe entenderse el apoyo que ha manifestado al proceso de desendeudamiento del gobierno argentino, la expropiación de Aerolíneas Argentinas e YPF, y el retorno de los fondos jubilatorios a la órbita del gobierno nacional. Estos fenómenos han incrementado el poder y la soberanía argentina, ya que le han otorgado mayor margen de acción a las políticas públicas, en un intento por crear un plan que vaya más allá del cortoplacismo vigente en estas épocas.

Aparte de reconocer los logros recientemente enunciados, el integrante del Plan Fenix sostiene que hay dos críticas principales que se le pueden hacer al modelo kirchnerista: el primero está en el retorno de los problemas de competitividad que afronta la industria argentina, causados principalmente por un alza en los costos. Frente a esta problemática, no comparte la aplicación de los controles de precios como el caballo de batalla frente a la inflación, ya que han demostrado que “(…) son instrumentos legítimos, pero si coexisten con desequilibrios de fondo, no van a dar los resultados que se esperan y generarán tensiones”.

Relacionado con este tema, también los subsidios son puestos bajo la lupa por el entrevistado. La crítica – que da título a la entrevista, aunque de manera engañosa – apunta a que el Tesoro Nacional no puede financiar la política redistributiva vía subsidios ya que, en caso de existir inflación, las partidas que deben asignarse se convierten en un barril sin fondo. Este es el caso actual, en el que – con tarifas congeladas desde hace 10 años – los subsidios indiscriminados han incrementado enormemente su participación en el producto bruto interno ya que los costos han sufrido modificaciones, empujados por la inflación.

Por lo tanto, así como ocurre con los controles de precios, los subsidios son un instrumento legítimo, pero no pueden ser el ancla inflacionaria por mucho tiempo en el contexto de aumentos de precios generalizados, ya que se corre el riesgo de destrozar las finanzas públicas. El deterioro de las cuentas del fisco nacional tendría impacto en la densidad nacional, ya que socavaría las posibilidades de seguir fomentando el desarrollo a través de la inversión y el consumo (Ver Gráfico 1).

Gráfico 1 – Evolución del monto de subsidios (en miles de millones de pesos) y del ratio subsidios/recaudación

G5

Fuente: Informe IEE (Sep 2011), Diario La Voz, Diario La Gaceta. Todos en base a ASAP. Los años que tienen un * contienen datos estimados por consultores en base a cifras parciales.

De esta lectura pueden identificarse dos cuestiones: la primera es que Ferrer critica en mayor grado el modo de aplicación de estas partidas presupuestarias y no tanto al subsidio en sí; los ingresos fiscales deben ser cuidados con mayor ímpetu, por lo que se desprende que una discriminación del mismoen base a los diferentes consumidores sería aceptable. Por otro lado, es necesario conservar los equilibrios macroeconómicos (fundamentals) para poder usar eficientemente el ancla inflacionaria sin generar mayores distorsiones de precios relativos en la economía. Es evidente que con una inflación superior al 20% anual, el peso que recae sobre el presupuesto nacional será cada vez mayor, lo cual generará en el mediano plazo un real deterioro de las cuentas fiscales. Es por esto que tildamos la entrevista de engañosa: de cumplirse con las dos premisas enunciadas, los subsidios podrían funcionar de manera sustentable y proactiva. Restará saber si las autoridades están en condiciones y cuentan con el sustento político suficiente para tomar las medidas necesarias.

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