Taylor Rule en Argentina: ¿fiesta explosiva o sinceridad agónica?

Por: Federico

“Digo gracias a Dios por el gasto gubernamental. Si el gobierno está haciendo cosas malas, es sólo el gasto lo que previene que el daño sea más grande”  – Milton Friedman

En 1993, el economista John B. Taylor propuso una regla particularmente interesante para ser utilizada en tópicos de política monetaria. Dicha regla relaciona la tasa de interés nominal que debería adoptar un Banco Central con la tasa de inflación y el producto bruto interno.

GF2

it es la tasa de interés nominal objetivo de corto plazo
rt* es la tasa de interés real de equilibrio
∏t es la tasa de inflación
∏t* es la tasa de inflación “deseada”
yt es el crecimiento del producto
yt* es el crecimiento “potencial” del producto

La finalidad última de esta teoría es poder fomentar estabilidad de precios, reducir el desempleo y generar previsibilidad en acciones del Banco Central. Lo que dice intrínsecamente esta ecuación es que la diferencia entre la tasa de interés real y la tasa de interés nominal es igual a la tasa de inflación.

Por ejemplo, un Banco Central ‘Inflation Targeter’ le asignaría valores ( β=1 ; γ=0 ) para avocarse solamente a la problemática de la suba sostenida de precios.

Si por un momento fuésemos ministros de economía y quisiéramos utilizar esta herramienta para nuestra política monetaria nos encontraríamos con varios inconvenientes en el camino. La primera pregunta que nos haríamos sería “¿cuál es la inflación en argentina hoy?”. Si quisiéramos seguir de fiesta y continuar el ocultamiento de las verdaderas cifras tomaríamos un 10,5% tal como lo indica el INDEC. En cambio, si pensamos un poco más que en el corto plazo, y queremos comenzar a tomar políticas que alivianen la caída que se avecina, podríamos elegir entre una de las tantas mediciones existentes que se aproximan a un número más sensato, como por ejemplo el IPC Congreso que ronda el 25,4% interanual.

Luego de esa decisión (o en simultáneo), debemos pensar cuál es el crecimiento real y objetivo de nuestra economía, teniendo siempre en cuenta que existe un trade-off entre la mitigación de la inflación y el crecimiento del producto.
Por lo tanto, la decisión (simplificada) que debemos tomar es cuánto ponderamos el control de la inflación y cuánto el crecimiento, y cuáles son las cifras que (dentro de lo coherente) puede “estabilizar” la economía argentina. Si pretendemos atacar la inflación, debemos subir la tasa, lo que a su vez contraería el producto. Por el contrario, si nuestro objetivo es recalentar la economía y crecer a un ritmo más alto debemos bajar la tasa, generando una suba sostenida en el nivel de precios.

Pongámosle números a nuestro análisis para ejemplificar nuestro caso en particular:
Como tasa de interés vamos a tomar la tasa BADLAR de bancos privados en pesos (20,38%); como tasa de inflación nos “sinceraremos” utilizando el 25,4% del IPC Congreso; como tasa de crecimiento de 2013 tomaremos las mediciones de la consultora FIEL, de un 2,8%.

Llegamos a la parte más divertida, que es ponernos los objetivos (suponiendo que como ministros tenemos independencia en la toma de decisiones), ¿Qué hacemos? ¿Crecemos y explotamos? ¿O nos sinceramos y entramos en recesión? Vamos a suponer que siendo ministros de economía pensamos más allá de 2015 y somos ‘Inflation Targeters’ pero siendo conscientes de la necesidad de tener un crecimiento mínimo para no producir una crisis (al menos en el corto plazo).

Vamos a ponernos un objetivo de una inflación del 8% y una tasa de crecimiento del 3,5%, ponderando un 80% el objetivo anti-inflacionario y un 20% el objetivo de crecimiento. Ahora, ¿cuál sería la tasa de interés nominal que se alinearía con nuestros objetivos en función de la situación actual?

GF3

GF4
Efectivamente, como nuestra política monetaria está basada en contener los altos niveles de inflación, la solución basada en la teoría de la regla de Taylor es subir la tasa para generar contracción en el aumento sostenido de precios. Sabemos que esto no es simple de realizar debido a que conlleva una contracción del nivel de producto, pero es un trade-off con el cual se debe convivir.

La Regla de Taylor fue construida en momentos de estabilidad económica, pero como hemos visto, puede ser utilizada para épocas donde no todo está tranquilo. Dicha regla fue y es utilizada para entender la fijación de tasas a partir de los comportamientos de los Bancos Centrales en todo el mundo. Aunque, de más está decir que es una teoría que tiene sus limitaciones, más aún para países en desarrollo como la Argentina.

Aun así, pudimos vislumbrar una manera resumida de hacer política económica, y entender cuál es el rumbo que tomaremos… una sinceridad agónica que puede hacer flaquear la estabilidad del gobierno, o una fiesta explosiva con un intento de mayor crecimiento a costas de una caída a mayor altura… por lo tanto, si llegaran a ver que las tasas no aumentan, vendan las velas y compren paracaídas!

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